domingo, 12 de agosto de 2007

Hoy el día es para ustedes

Bs As, Argentina - ¿Que es un niño?
Entre la inocencia de la infancia y la dignidad de la madurez encontramos una encantadora criatura llamada niño.
Los niños vienen en diferentes medidas, pesos y colores, pero todos tienen el mismo credo: disfrutar cada segundo, de cada minuto, de cada hora, de cada día y de protestar ruidosamente (su única arma) cuando el último minuto se termina y los padres los meten a la cama.
A los niños se los encuentra dondequiera: encima, debajo, dentro, trepando, colgando, corriendo o brincando. Las mamás los adoran, las niñas los detestan, los hermanos mayores los toleran, los adultos los ignoran y el Cielo los protege.
Un niño es la verdad con la cara sucia, la belleza con una cortada en el dedo, la sabiduría con el chicle en el pelo y la esperanza del futuro con una rana en el bolsillo.
Cuando estás ocupado, un niño es un carnaval de ruido desconsiderado, molesto y entrometido; cuando quieres que dé una buena impresión, su cerebro se vuelve de gelatina o se transforma en una criatura salvaje y sádica orientado a destruir el mundo y a sí mismo.
Un niño es una combinación. Tiene el apetito de un caballo, la digestión de una traga espadas, la energía de una bomba atómica, la curiosidad de un gato, los pulmones de un dictador, la imaginación de Julio Verne, la vergüenza de una violeta, la audacia de una trampa de fierro, el entusiasmo de una chinampina y cuando hace algo tiene cinco dedos en cada mano.
Le encantan los helados, las navajas, las sierras, las navidades, los libros de historietas, el chico de enfrente, el campo, el agua (pero no en la regadera), los animales grandes, papá, los trenes, los sábados por la mañana y los carros de bomberos.
Le desagradan las clases de Doctrina, estar acompañado, los colegios, los libros sin ilustraciones, las clases de música, las corbatas, los peluqueros, las niñas, los abrigos, los adultos y la hora de acostarse.
Nadie más se levanta tan temprano ni se sienta a comer tan tarde. Nadie más puede traer en el bolsillo un cortaplumas oxidado, media manzana, un metro de cordel, un saco vacío, dos pastillas de chicle, seis monedas, una honda, un trozo de sustancia desconocida y un auténtico anillo supersónico con un compartimiento secreto.
Un niño es una criatura mágica. Puedes cerrarle la puerta de tu despacho, pero no puedes cerrarle la puerta del corazón. Puedes sacarlo de tu estudio, pero no puedes sacarlo de tu mente. Mejor ríndete; es tu amo, tu carcelero, tu jefe y tu maestro. Pero cuando regresas a casa por las noches con tus sueños y esperanzas hechas trizas, él puede remediarlas y dejarlas como nuevas con dos mágicas palabras: ¡Hola papito!

Carta de un niño a sus padres
No me des todo lo que pido.
A veces sólo pido para ver hasta dónde puedo llegar.
No me grites.
Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo.
No me des siempre órdenes.
Si en vez de órdenes a veces me pidieras cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
Cumple las promesas buenas o malas.
Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es un castigo.
No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o mi hermana.
Si tu me haces sentir mejor que los demás alguien va a sufrir y si me hacer sentir peor que los demás, seré yo quien sufra.
No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer.
Decide y mantén esa decisión.
Déjame valerme por mí mismo.
Si tu haces todo por mí yo nunca podré aprender.
No digas mentiras delante de mí ni me pidas que lo haga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro.
Me haces sentirme mal y perder la fe en lo que me dices.
Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga por qué lo hice.
A veces ni yo mismo lo sé.
Cuando estás equivocado en algo, admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti, y así me enseñaras a admitir mis equivocaciones también.
Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con la que tratas a tus amigos.
Porque seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.
No me digas que haga una cosa cuando tu no la haces.
Yo aprenderé lo que tu hagas aunque no lo digas.
Pero nunca haré lo que tu digas y no hagas.
Cuando te cuente un problema mío no me digas: "no tengo tiempo para bobadas" o "eso no tiene importancia".
Trata de comprenderme y ayudarme.
Y quiéreme, y dímelo.
A mí me gusta oírtelo decir aunque no creas necesario decírmelo.
Fuente: http://www.me.gov.ar/

viernes, 10 de agosto de 2007

El Fotógrafo de Evita

Pinélides Aristóbulo Fusco tenía 35 años cuando recibió un llamado que le cambió la vida.
Era un periodista de la Editorial Julio Korn –la empresa que editaba las exitosas Radiolandia y Antena–, en la que él colaboraba como fotógrafo. Era un domingo de 1948 y la voz del otro lado de la línea le ordenaba que tenía que salir inmediatamente hacia la quinta de San Vicente, para fotografiar a Juan Domingo Perón y a Eva Duarte.
Una vez terminada la sesión Eva se acercó y le dijo: “Quiero las fotos mañana a las seis de la mañana en mi despacho”.
Fusco, que en ese momento también trabajaba como profesor de Literatura en varios colegios de Capital Federal, no se animó a contradecir semejante pedido. Se fue a su casa, en la calle Pavón y 24 de Noviembre, y en el pequeño laboratorio que tenía armado en el lugar, se pasó toda la noche revelando y copiando para cumplir con lo prometido.
A la hora señalada, se presentó con su pila de fotografías. Eva las miró una a una, en silencio, y cuando llegó a la última le entregó una tarjeta y le dijo: “Si le interesa trabajar con nosotros vaya a ver a este señor de mi parte”. El nombre que figuraba en la tarjeta era el de Raúl Alejandro Apold, subsecretario de Prensa y Difusión del gobierno.
A partir de ese momento Fusco, hijo de un matrimonio de socialistas que había elegido llamarlo con tan extraños nombres para evitar los del santoral, dedicó todas sus tardes a retratar a la pareja presidencial. En los actos oficiales, y también en los momentos de intimidad de su vida cotidiana.
Gracias a sus imágenes hoy podemos descubrir una Evita de entre casa, descontracturada, sin maquillaje, con el pelo suelto y al viento. Detrás de su cámara, Fusco fue testigo privilegiado de momentos clave de la historia argentina: el renunciamiento de Eva en Plaza de Mayo, y el momento en que votaba, ya enferma, por primera vez.
Pionero.
Las biografías de Fusco destacan que fue un pionero del fotoperiodismo color en la Argentina. En 1953 fundó junto a un grupo de reconocidos fotógrafos, Carpeta de los Diez, el primer grupo independiente de la fotografía nacional. Annemarie Heinrich, Anatole Saderman, Hans Mann, Jorge Friedman, Alex Klein, Ilse Mayer y José Malandrino eran parte de esa troupe que buscaba imponer una nueva forma de analizar las fotografías, con una mirada distinta a la de los fotoclubes de la época.
Pocos años después, en 1956, Fusco junto a Jacoby se sumaron al proyecto de Sameer Makarius y crearon el Grupo Forum. Este tenía ideas aún más radicalizadas en torno a la fotografía, pretendía “reflejar nítida y simbólicamente nuestra forma de vivir, de sentir y de pensar, fijándola con claridad e inequívocamente por medio de la fotografía...”, según expuso Aldo Pellegrini, con motivo de la primera exposición del grupo en el Museo Eduardo Sívori.
Amigo del director de cine Luis César Amadori, Fusco también retrató a importantes divas de la época. Gina Lollobrigida, las hermanas Mirtha y Silvia Legrand y Zully Moreno, fueron algunas de las estrellas que posaron para su cámara.
Las imágenes prohibidas.
Fusco fue fotógrafo oficial de Perón hasta que la Revolución Libertadora de 1955 lo derrocó del gobierno.
Según cuenta Alejandro, su hijo, a partir de ese momento el fotógrafo decidió cerrar con candado esa época de su vida y muchas de las anécdotas y secretos vividos junto al matrimonio presidencial se los llevó con él, cuando murió en 1991.
A partir de la difusión del decreto-ley 4161 que prohibía “la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronistas, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes”, entre otras cosas, Fusco decidió que debía esconder su preciado archivo, para no poner en peligro a su familia. Le entregó todo el material a su hermano, Dagoberto Arístides, quien las tuvo ocultas durante mucho tiempo, sin decirle a nadie dónde estaban.
En la etapa postperonista, Fusco siguió trabajando como profesor, se jubiló como rector del Nacional San Martín y se dedicó a la fotografía publicitaria e industrial. Su hijo Alejandro comenta que no le faltaron ofertas de productoras internacionales y nacionales que querían comprarle sus fotos de Eva. Pero Fusco, fiel a sus principios, era terminante: “Les agradezco muchísimo, pero no puedo cobrar por un material que ya me han pagado”, respondía. Hoy su legado está en manos de su familia, que por primera vez decide dar a conocer estas postales únicas de la historia argentina.

El Pardo Meneses

“No habrá ninguno igual, ... no habrá ninguno”.
MENESES JEFE DE LA POLICIA “EL PUEBLO LO PIDE”
Revista Panorama - Abril 1965
Durante un mes nuestro redactor Carlos A. Velazco siguió los pasos del policía más temido por el hampa.

"¿Sospechosos por aquí? No, nunca vimos a nadie. Meneses va y viene solo. Una vez, cuando el hampa lo amenazó de muerte, vimos frente a la casa a un hombre de aspecto tenebroso, pero a la mañana comprobamos que era Rafael, un admirador de Meneses que se tomó a pecho la amenaza y montó guardia toda la noche".
A las dos de la tarde, con el sol cayendo a plomo sobre Buenos Aires, en la calle Arrotea, del bajo de Flores, se detiene un automóvil. Meneses descubre el revólver bajo el saco, lo palpa en ademán intimidatorio, lo cambia de ubicación en la cintura. Desciende. "¿Qué pasa?", encara al redactor de PANORAMA, que lo espera junto a la puerta. Cuando se informa, el rostro se le dilata en una sonrisa indolente. Habla con desgano, acortando las palabras con un gesto de entendimiento: "No, la nota no puede ser".
-¿ Pero usted, Meneses, admite ser un policía matón, coimero y mujeriego?
-¿Eso dicen de mí? ¿Y usted lo cree?
A pesar de la publicidad que tuvo su actuación policial, la personalidad del "pardo" Meneses (como lo apoda el hampa) es discutida. Dos leyendas se disputan su fama. La de los incrédulos, que le cargan el sanbenito de coimero y matón, atribuido en ciertos ambientes a todos los policías; y la de los amigos, vecinos y centenares de admiradores, que lo aclaman como un héroe y repiten lo que testimonian todavía con orgullo los ex miembros de la brigada de Robos y Hurtos; "Cuando había que echar abajo la puerta de un rancho el primero en poner el hombro era Meneses. Después adentro, nunca tiró primero. Hay que ver lo que es esperar parado, ante el hueco de una puerta."
Los herederos de Rocambole
Para convencer a los incrédulos y lisonjear la vanidad de sus "hinchas", Meneses escribió los relatos de sus aventuras policiales y decidió publicarlos. El libro, con el titulo de "Meneses contra el hampa" (un hampa real que se asocia más a las novelas de Rocambole que a las policiales del siglo XX) apareció impreso con una biografía firmada por Iderla Anzoategui. Agotada la primera edición y lanzada la segunda, el libro se vio envuelto en un pleito por el usufructo de los derechos de autor. "En el libro está todo lo que Meneses me contó -admite Iderla Anzoategui-. Pero yo no puedo hablar. Llámelo al doctor Silvio Frondizi. El tiene en sus manos el juicio contra Meneses".
En su despacho de la calle Corrientes al 1300, en los altos de La Armonía, Silvio Frondizi entreabre la puerta con un gesto de bonhomía. "¿Una entrevista con PANORAMA? Sí, como no", Al iniciar el diálogo las cejas le asoman por encima de los gruesos anteojos, delatando un.gesto de contrariedad. "Ah, es por Meneses", murmura. Sin agregar palabra, revuelve los papeles del escritorio y muestra un abultado curriculum vitae. "¿ Le parece que yo puedo hablar de Meneses? ¿Por qué no me hace un reportaje sobre política? Estoy por publicar un libro sobre la influencia del marxismo en el catolicismo. Le aseguro que va a causar sensación". Se arrellana en su asiento. De espaldas a la biblioteca de viejos mamotretos jurídicos, su figura remeda curiosamente a la de Fausto en el gabinete de Wittemberg. Su voz es clara, impaciente. "¿Meneses? Lo vi una sola vez. Hablamos unos minutos y se despidió. Creo que ha pasado a disponibilidad. Usted sabe lo que ocurre con los militares y policías que están en esa situación. No creo que sea correcto caerle encima..."
Meneses, sin ocultar su preocupación por el asunto Anzoategui, agita con insistencia las fotocopias de algunos diarios del interior donde había publicado los relatos mucho antes de incluirlos en el libro. "Puede cotejarlos. La transcripción es textual. Ella solo intercaló suspiros, lágrimas y otras boberías de mujer. Tuve que rehacer todas las pruebas de imprenta para borrarlos". La prueba Judicial no le basta. Toma de su biblioteca un libro de poemas de Iderla Anzoategui y después de citar algunos de sus versos los desmenuza con el ensañamiento de un profesor de preceptiva. "Cuando venía por el Departamento yo sospechaba algo raro. Pero entonces no tenia tiempo para nada. No podía dejar a los chorros en libertad y ocuparme de ella y del libro".
La "boleta"
En la legislación argentina no existe la pena de muerte, pero en la jerga del hampa "la boleta" (muerte en un tiroteo) equivale a la horca. Contra ella no hay argucias legales. Solo rige la habilidad para el gatillo. La resonancia de éxito que tuvo Meneses en los procedimientos contra los delincuentes más temibles de la última década lo asoció, en la imaginación popular, al policía que confiaba más en el cañón de la 45 que en los jueces.
Meneses cuenta en su haber, como todo policía de acción, con varias "boletas". Pero no tantas como le atribuyen. Los hombres que actuaron a su lado, en la brigada de Robos y Hurtos, recuerdan su consigna: "No lo maten, no lo maten", repetida aun en ocasiones en que peligraba su vida. "El muerto no habla -explicaba-. La boleta aumenta el número de delitos impunes". Si se creyera en la estadística de los policías memoriosos, Meneses seria el jefe de Robos y Hurtos que ha hecho menos boletas durante su actuación.
Por ejemplo, José María Hidalgo, el asesino que "se la había jurado", se curó del asma a causa de un tiroteo en las afueras de La Plata. Cuando dejó de resistirse, con varios plomos en el cuerpo, se encomendó a Meneses: el "pardo" atendió sus súplicas y lo cargó por un lodazal de 30 cuadras. Hidalgo se salvó, se evadió de la cárcel y se fugó a Brasil, donde ahora cumple una condena por asesinar a tres policías.
Otro caso: En San Justo, el pibe Pedro P. (15 años) se entregó con los brazos en alto, encaramado en un gallinero, después de un tiroteo de 35 minutos a 100 kilómetros por hora, durante el cual había caído herido el cabo Pinos. Meneses, al grito de "No lo maten", le ajustó las esposas y se lo llevó. Cuando lo hizo comparecer, el pibe esperaba "la biaba", pero la venganza de Meneses era descubrir a sus cómplices. Le ofreció café y cigarrillos. Y el pibe cantó.
El loco Prieto (que murió hace poco, envuelto en llamas, en el penal de Devoto) nunca olvidó la afrenta de Meneses. El loco estaba cenando en la cantina de Paraguay y Ecuador. Meneses le había descubierto el "aguantadero" (domicilio secreto) y no le perdía pisada. Entró al restaurante, dio un rodeo y se sentó a su lado.
-¿Cómo te va? -lo saludó poniéndole una mano en la espalda.
-No. Jefecíto. Perdóneme -exclamó el delincuente mirando al "pardo" con los ojos desencajados.
-Estás en cana.
"Ninguno de los que estaban en la cantina se dio cuenta que lo detuve - recuerda Meneses-. Lo senté atrás, y empezó a lloriquear. Le vendé los ojos para impresionarlo y me entregó diez coches robados. Confesó un homicidio y varios asaltos".
La picana
Entre los penalistas, Meneses tiene fama de incorruptible. Es la virtud unánimemente reconocida. Aun por sus enemigos.Mauricio Ravei, defensor de muchos presos encarcelados por Meneses, se excusa de opinar; aduce que solo actuó en casos de poca importancia y deriva la cuestión a otros colegas. Pero como él, son muchos los que no quieren comprometerse. Hablan en confidencia; "¿La picana? Ya lo creo. Picana y boleta. Los delincuentes le tenían un terror pánico".
Meneses, sin inmutarse, rechaza el cargo y cuenta anécdotas relacionadas con los abogados. "Tiene un fichero de delincuentes más completo que el de la policía. A mí me hubiera sido de gran utilidad", comenta refiriéndose a un conocido penalista cuya clientela -según confesión de éste- agrupa a un centenar de maleantes, Pero Meneses, que lo clasifica entre "los que no pueden hablar bien de él", rectifica: "Agréguele dos ceros más".Marcos Oscar Litvak, un penalista joven (colaborador del doctor Luis I. Berkman) cree que "lo más positivo de Meneses fueron las patrullas encargadas de la vigilancia callejera. "En la represión de la delincuencia -dice- fue eficaz, pero con violación de otras normas del Código Penal (Apremios ilegales)".
Ovillándose en su sillón y entrelazando sus piernas con los brazos, Litvak desliza una mirada de orgullo por los tomos encuadernados que tapizan el estudio del doctor Berkman, donde atiende en su ausencia. Con voz reposada y vigilando la transcripción del periodista ("Si se equivoca lo desmiento") reflexiona: "Como hombre de derecho, la bondad de la función ejercida por Meneses no me merece la opinión laudatoria que sería de desear. Pero los apremios ilegales no son invento de Meneses. Han sido práctica corriente en otras épocas, tanto en la policía argentina como en todas las policías del mundo".
En su casa de la calle Charcas (garage al frente, hall suntuoso al gusto rococó del 900, con el bufete contiguo), Ireneo Molina Pórtela, uno de los penalistas de más larga actuación en Tribunales, se cruza de manos y se pierde en una nebulosa evocación. "Conozco a la policía de memoria", se jacta. "Para mi solo hubo dos grandes Jefes de investigaciones: Eduardo Santiago y Evaristo Meneses. La intuición de Meneses era asombrosa. Veía a una persona por la calle y sabia si era un señor o un delincuente."
La evocación concluye con una confidencia: "Nunca tuvo automóvil propio. Usaba el de una persona amiga de él y mía. Muchos procedimientos los hizo con ese coche prestado, porque la policía no tenia vehículos para facilitarle". Al oír la palabra picana, reacciona; "Créame que los abogados que no apañan delincuentes deben tener admiración por Meneses, cuando los detenidos le faltaban el respeto, usaba las manos. Pero no la picana.
Si hubiera tenido una sola acusación por apremios ilegales sus enemigos habrían usado contra el ese argumento.
Yo doy testimonio de que ni el loco Rivero, ni Aranguis, ni la banda de Prieto ni la gente de Villarino ni ninguno de los detenidos por Meneses que yo defendí y que pasan del centenar, lo acusaron de apremios ilegales.
"Mi picana -comentó Meneses- era el lápiz. Los asustaba haciéndoles cosquillas con la punta del lápiz. Lo que ellos temían era la condena. Sabían que conmigo no había arreglo. Yo de aquí y ellos de allí. Policía contra delincuentes".
El "arreglo"
Casa Muñoz. 214 trajes. Un hurto hormiga. El ladrón un empleado de la firma, se las había ingeniado para llevárselos vestido debajo de otro traje holgado que los cubría totalmente. Meneses tomó intervención y logró el secuestro de la mercadería. La casa quiso obsequiarle un traje a él y a los miembros de la brigada. Meneses permitió que sus muchachos fueran gratificados, pero él rechazó el ofrecimiento.
La coima o el soborno, inclusive el agradecimiento en pequeña o gran escala, resbalaron siempre por su conciencia. sin llegar a tentarlo. "Sé positivamente -afirma el abogado Portela- que uno de los asaltantes del Banco de San Miguel le ofreció más de un millón de pesos para que lo dejara fuera del asunto. Pero cuando la oferta llegó a sus oídos intervino con más saña. Detuvo a toda la banda y recuperó los 30 millones que los chorros habían limpiado de la caja fuerte. Meneses no transaba en nada. No le importaba nada de políticos o influyentes, era de un señorío que hace honor a la policía."El caso del joyero Porcel pinta de cuerpo entero la personalidad de Meneses. De vacaciones en Europa, Porcel se enteró que en su negocio de la calle Rivadavia al 11200 le habían robado cuatro millones de pesos en alhajas. Nueve días después, de regreso en Buenos Aires, fue a ver a Meneses, quien había tomado ya intervención en el asunto y por la técnica del robo (un boquete abierto en la pared desde el negocio contiguo), había identificado a los ladrones.
Porcel concurría todas las mañanas a Robos v Hurtos, pero Meneses no soltaba nada. Cada vez que lo veía exclamaba fastidiado: "¡Otra vez por aquí¡ Ya me tiene cansado. ; Qué se cree ? ; Qué no hacemos nada ? " El robo era el tema del día. Los amigos de Porcel lo preparaban: "Hay que saber perder. La policía, este asunto no lo descubre más y si lo descubre entrega la cuarta parte. El resto se lo guarda".
Meneses quiso darle una lección.
"Ya que usted cree que la policía se queda con los brazos cruzados le voy a dar parte en la investigación. Véngase esta noche con su coche. Vamos a montar guardia juntos." Una tarde, Meneses lo llamó por teléfono y le dijo que lo esperara a las nueve de la noche frente al Tiro Federal. "Cuando llegó -cuenta Porcel- ya traía al ladrón, me invitó a ir a la cueva de Ali Baba, un departamento de la calle 11 de Septiembre, donde, según había confesado el detenido, íbamos a encontrar todas las joyas. Le fallaron las ganzúas, pero Meneses, sin perder la calma, tiró abajo la puerta y me dijo; 'Entremos nosotros dos primero. Quiero que esté presente cuando hagamos el inventario'. Y así fue. Estuvimos hasta las siete de la mañana clasificando las joyas. Cuando regresábamos a Robos v Hurtos -agrega Porcel-, comenzó a morderme el gusano de una preocupación que me rondaba por la cabeza desde el momento en que había visto las alhajas. "¿Cuánto le doy a Meneses?" En medio de la alegría de todos, mi perplejidad desentonaba. Di vueltas sin atreverme a abordarlo. El éxito v la limpieza del procedimiento me obligaban a gratificarlo. Pero Meneses se me adelanto;
-Le noto que tiene un entripado.
-No, señor Meneses.
-Usted no me engaña. Se le ve en la cara. Y se lo voy a decir. Está pensando con cuánto me va a arreglar.
Traté de explicarle.
-Vea. señor Porcel -me dijo-. En el corto tiempo que hemos estado luchando juntos nos hicimos amigos, olvídese de lo que está maquinando. No quisiera terminar mi amistad metiéndolo preso.
Porcel logró hacerle aceptar una medalla ("Al comisario Evaristo Meneses, policía ejemplar") y obtuvo su consentimiento para publicar una solicitada en la que enaltecía el buen comportamiento de la brigada y de su ofendido jefe.
"Lavoro, lavoro, y más lavoro"
A Meneses no le gustan las novelas policiales. El hampa de los libros le parece irreal. ''Los delincuentes de verdad -dice- andan en coche, bien trajeados y con uñas lustradas". Cuando se hizo cargo de Robos y Hurtos los muchachos salían a buscar hombres con cara fea y mal vestidos. "Una vez -recuerda- me trajeron detenido por error a un sospechoso que tenía los zapatos destripados. Sin necesidad de interrogarlo, les dije que lo soltaran. Lo menos que puede hacer un malhechor es afanarse un par de zapatos. Pero no hay reglas sin excepciones. A veces alguno tiene cara de chorro".
La brigada de Robos y Hurtos tenia solo 13 hombres: dos oficiales, dos sargentos y el resto, personal de tropa.
Meneses les exigía que lo siguieran las 24 horas (dormía, habitualmente, cuatro). A las 9 de la mañana estaba en su despacho cumpliendo las tareas administrativas. Después de una breve siesta reanudaba sus funciones en Robos y Hurtos y a la noche salía de caza.
Sus estrategias de seguimiento colman la medida de lo verosímil; en ocasiones, cuando el "aguantadero" del ladrón era demasiado solitario como para mentar guardia en la calle, lo esperaba en la misma casa, doblado en cuclillas dentro de la carbonera.
"De noche -refiere Meneses-, Buenos Aires es otro mundo. Es otra gente la que va por sus calles. La que está en acecho y ve bajo el agua. Individuos que lucran con el vicio de otros. (El hombre -acota- delinque para satisfacer el vicio y no por egoísmo). Si emplearan la misma habilidad para una empresa comercial ganarían más que con el robo. El hombre de la calle, el "gil", como le llama el hampa, tiene una idea equivocada de delincuente. Lo idealiza. Cree que es un héroe, pero es un cobarde. La valentía es un impulso noble. El ladrón mata por temor. Son muy pocos los que se regeneran. Conocí a algunos. Eran delincuentes activísimos, a los que en un momento dado una mujer encauzó por una nueva vida. Yo fui amigo de ellos. Los visité y traté de ayudarlos.
Créame que para el policía es muy importante conocer la psicología del hampa. La inclinación de estos hombres hacia ciertas formas del delito no es casual: es una consecuencia de su temperamento y de sus cualidades intelectuales. Persisten toda la vida en su especialidad. De viejos, su impulso se atempera. El pibe Muñeca, hábil ratero en su juventud, me confesaba: 'Jefe, me tiemblan las manos. Cuando estoy adentro de una casa tengo miedo'. Como él, los ladrones, al llegar a viejos, se hacen cuenteros, levantan juego o venden cocaína. Pero son un peligro toda la vida. Muchos se convierten en jefes de banda. Se rodean de jóvenes y los aleccionan y amparan, explotándolos con el cuento de sus hazañas. Lo mismo que el jugador de fútbol, que se hace entrenador".
El método de Meneses se resume en esta definición: "Lavoro, lavoro y más lavoro". Y agrega: "La carrera del policía de acción es ingrata. Tiene que abandonar el estudio y otros policías lo aventajan. Y además hay que exponerse y andar en la cuerda floja, frecuentando los lugares de libertinaje y trabando relación con hombres y mujeres de vida dudosa. La gente piensa siempre lo peor de un policía. Yo tenía hasta vergüenza de ir a un cine pensando que el público podría juzgarme: "Mira a Meneses. Mientras él se divierte los chorros andan sueltos".
El Little Love
En la escuela, el instructor nos aconsejaba que lo ideal para el policía de acción era quedarse soltero o casarse con una mujer policía. Y tenia razón". Meneses, divorciado, tiene fama de mujeriego, pero nadie lo ha visto por la calle del brazo de una mujer. "Nunca he sido un don Juan. Ese cuento se lo debo a la cuerda floja. La gente que me veía todas las noches por los cabarets creía que yo era un libertino."
Meneses llegó a organizar minuciosamente una vasta organización de batidoras, las cuales, por su profesión, están al tanto de los manejos del bajo fondo. Es muy difícil que un delincuente que se ha embolsado varios millones en un solo golpe se contente con disfrutarlos a solas. Después de cada atraco, Meneses acentuaba las visitas a los cabarets -en busca del pájaro de turno. Uno de los lugares predilectos era el Little Love. en la pendiente de la calle Viamonte. Roberto Patricelli, propietario del dancing, lo conoce desde hace más de 20 años. "Paraba el coche en Reconquista y Viamonte. Era muy popular. Todos mis colegas salían a saludarlo. Muchas veces venia sin compañía. Pero. jefe, ¿cómo anda solo?, lo increpaba. 'Si me la tienen que hacer –decía
me la van a hacer en cualquier parte.' Se sentaba con la 45 bajo el muslo. Tomaba un whisky y pagaba.
Aceptaba invitaciones, pero no de las mujeres, con las que cuchicheaba en voz baja, como un cliente más. " El mozo también guarda un recuerdo grato: "Cada vez que le entregaba el sombrero me daba 50 pesos".
Las amantes platónicas
Medianoche en el restaurante de la Casa del Boxeador. Como todos los jueves, la peña folklórica prolonga la cena hasta las dos de la mañana. "Meneses cae todas las noches -insiste el propietario del local, Alfredo Magido-. Es infaltable. -Mira el reloj y ensaya un ademán persuasivo-. Unos minutos más y estará aquí."
Lo ubica imaginariamente, parodiando sus pasos: "Entra, cuelga el sombrero. Deja el revólver en el cajón y pide un vaso de vino v una ensalada de chauchas, o si no un bife. De postre, pan restado y queso. Lo conozco desde hace 25 años. Ayer, después de saludarme, me dijo: 'Alfredo, estoy aburrido'. Le mostré el recorte de un periódico brasileño, donde decían que allí necesitaban a un hombre como Meneses para acabar con los chorros, y le insinué que se fuera a Brasil. Pero meneó la cabeza. Bueno, salí a bailar con una chica, insistí. "No, soy un pata dura'. Una sola vez logré hacerle bailar un tango con Olga, una amiga de mi mujer. Pero él se rehusó a seguir: 'Si insistís tanto -dijo -me vas a hacer casar con alguna. Eso es lo que vos buscas'.
Magido, con su rostro bonachón, observa las mesas, todas ocupadas. "Fíjese, ¿ve esas mujeres solas? Ya terminaron de tomar el café hace rato. Están esperando a Meneses. Aguántese un momento más y verá algo interesante. Además, tiene que seguirlo por la calle. Hay mujeres que se paran a mirarlo como idiotas. Yo se lo digo siempre, pero no me hace caso: Evaristo, tenes que firmar autógrafos. Vos tenes más arrastre que los artistas. Pero es muy retraído, cabezón y caprichoso como él solo".
Al entrar Meneses todos los rostros se vuelven hacía él. Unos lo saludan; otros le sonríen, pero los más lo miran encandilados con una mezcla de respeto, admiración y temor. Meneses cumplió al pie de la letra el ritual previsto: dejó el revólver, colgó el sombrero, pero en vez de cenar tomó una Seven Up al mostrador y habló unos minutos con Magido. Luego salió. Detrás de él abandonaron el salón las amantes platónicas. Ninguna lo detuvo ni intentó entablar conversación. Se quedaron en la calle, tiesas como estatuas de sal vueltas hacia las sombras de la ochava, que en un segundo se habían tragado al ídolo.
Jefe de Policía
Rafael, un vendedor de flores que "nunca pasó a los tiras", capitanea la barra de admiradores de Meneses en el bajo de Flores. Meneses es su Dios, le lava el coche, le trae flores, le arregla el jardín. "Sabe de todo -dice Meneses-. Es albañil, pintor, carpintero, plomero, electricista". Cuando Meneses pasó a disponibilidad, Rafael vino a ofrecerle dinero. Y Meneses tuvo que aceptarlo. "De lo contrario -cuenta- todo el barrio se hubiera enterado por sus gritos".
Rafael es el autor de las leyendas pintadas en los muros de todo el bajo Flores, donde se lee que el pueblo exige el ascenso de Meneses a la jefatura de policía. Por la tónica de los elogios, Meneses sospechó que el anónimo pintor era Rafael. "Lo encontré durmiendo. pero los tachos de pintura confesaron por él. Lo desperté;
-Pero vos estás enloquecido. ¿Te Crees que yo soy un político? Rafael se excusó:
-Yo no fui. La barra lo decidió.
-Mañana mismo los borras. "Accedió con lágrimas en los ojos", dice Meneses.
-'Si me lo pide así, jefe -balbuceó Rafael-. Pero si hay Dios, usted debe ser jefe de policía.
Tímido pero guapo
"¡Qué va a ser mujeriego! Las mujeres lo buscan, que es otro cantar. Yo, las veces que lo he visto en el coche, lo he visto solo. A él no le gusta jugar con los sentimientos ajenos ni ilusionar a nadie. Es un machazo, en todo el sentido de la palabra".
Los ojos tristes de María Cavallaro se iluminan al hablar de Meneses. Hace 20 años que es vecina y amiga de la familia de Meneses, y actúa en el comité radical de Varela y Francisco Bilbao. El oficialismo del Bajo Flores le es adicto al ex Jefe de Robos y Hurtos. "Si usted supiera -agrega-, a la hora en que él vuelve en el coche, las mujeres salen a verlo. Todas están enamoradas de Meneses. Hasta las casadas. Y eso que es feo. Pero lo que le falta de lindo lo tiene de guapo, de varón".
Las mujeres del barrio, del Centro y de los cabarets coinciden todas en la radiografía intima de Meneses y aseguran que detrás de su aspecto huraño "se esconde un tímido con alma de adolescente". Y aportan pruebas;
"¿No escuchó su voz? Es firme y enérgica, pero cálida". Otras aluden a los movimientos de sus manos al rictus de sus labios cuando sonríe. o bien hablan de sus ojos, entrecerrados por ''el pudoroso recato del soñador que teme ser descubierto". Pero una vecina, Beatriz, ha visto algo más; "Sus ojos -dice- hacen juego con la camisa".
Con la camisa celeste (que ya no usa) de la repartición.
Policía o nada
-;Por qué es tan retraído, Meneses?
-¿ Por qué ?
La pregunta cae en sus oídos como el eco de un monólogo familiar. Sin revelar la explicación, Meneses confiesa :
-Ahora más que nunca. Estoy desorientado, No sé qué hacer. Toda mi vida estuve en la policía.
Hace dos años, Meneses, que tenia una jerarquía superior a su cargo, fue trasladado de jefe de Robos y Hurtos a jefe de la División Delitos y Vigilancias; al año lo designaron como adscripto a la Dirección de Investigaciones v a principios de diciembre pasó a disponibilidad. En el interregno tuvo un ofrecimiento oficial para desempeñar la jefatura de policía de Salta. Pero no aceptó. Como no aceptó la invitación de la superioridad para firmar el retiro.
Con el sueldo de 56 mil pesos vive sin lujos ni privaciones una existencia monótona que no ha roto del todo la rutina de su horario de policía. Hasta hace unos días andaba con un coche prestado, el mismo que usara durante años para los procedimientos y en el cual viajaron detenidos los delincuentes más poderosos del hampa porteño, ahora viaja en un flamante Fiat 1500 que compró con los 250 mil pesos de la venta de un terreno adquirido a plazos hace 20 años. Riega el jardín, visita a sus amigos y sigue haciéndose los trajes en la sastrería de Abraham Russin, el mismo que lo viste de negro o gris oscuro (como los policeman ingleses) desde que era un imberbe oficial de la 50a.
Hace unos meses le desapareció Cacique, el perro de policía. Los ladrones (lo dedujo por el fichero de modalidades) se lo habían llevado valiéndose de una perra en celo. Rafael lo buscó por todo el barrio. "Un día - dice Meneses- me levanté pensando que iba a encontrarlo". Pero la esperanza lo abandonó después de una nueva e infructuosa búsqueda. Entonces se fue hasta Nuñez, dispuesto a comprar uno. El vendedor le informó que era casi imposible conseguir un animal igual al que él le describía. "Véngase esta tarde. Vamos a ir a casa de un cliente que tiene uno parecido. Meneses lo llevó en su coche. "Cuando cruzamos el bajo de Flores, a indicación del comerciante -cuenta-, empecé a sospechar. El dueño del perro se adelantó a decirme que quería 40 mil pesos. Yo estaba dispuesto a pagárselos, pero el perro que me querían vender era el mío. Me abrazó como si fuera un ser humano."
El policía no lo abandona. Robusto, ágil, de pulso firme y una memoria prodigiosa para el "manyamiento", Meneses, aun sin querer, sigue descubriendo chorros por las calles. No los persigue. Pero ellos le huyen, como en los días en que actuaba al frente de la brigada de Robos y Hurtos.
El pase a disponibilidad fue, para Meneses, un tiro por la espalda. Una "boleta" para su orgullo y su ambición.
Lo dejó a solas consigo mismo, como si el mundo le mostrara de golpe el revés de su lóbrega trama: el doméstico y aburrido filigrana de horas vacías de acción y de peligro. El tiempo de su vida ha perdido intensidad y drama. Meneses, primer actor del hampa, donde era temido, odiado y respetado a la vez, bajó del proscenio, pero sin hallar lugar en la platea común. El peligro le dio la espalda. La 45, en la cintura, o sobre el asiento del Fíat, es un arma de juguete que, como él, carece ya de destino.
Villarino, el loco Prieto, Peddone, Gugiaro, Sanchidrián, el bebé Guido, solo son sombras del pasado que revive en sus memorias para detener el tiempo perdido en un presente sin metas. Ni siquiera sorprende la amenaza de un sospechoso detrás de sus pasos vacilantes. "Nunca robé a los chorros, nunca los ofendí. Nunca tiré a matar, ¿Las muertes? Son accidentes. Uno se consuela pensando que ha cumplido con el deber. Pero es un momento muy difícil. Hay que conservar la sangre fría porque si no no se pega, y tirar a matar sin pasión, aun para defender la propia vida, es un trance muy amargo". Recuerda todavía la confesión de la madre de Villarino, que había llegado a desear la muerte de su hijo para escapar a la espera permanente, prolongada día a día, del tiroteo fatal.
Preso Villarino, la madre le habrá agradecido que le haya salvado la vida. La vida y la muerte, que habían llegado a confundirse en su espera como un mismo destino angustioso y sin salvación.
Los más grandes admiradores de Meneses fueron los hombres del hampa. El mismo Villarino confeso en Tribunales que "el pardo" era el único policía que había respetado"; el loco Prieto también manifestó el mismo respeto "porque jamás Meneses le atribuyó un 'garrón' (causa injusta)". El Turco charlatán, en una ocasión en que fue al Congreso a hacer una denuncia contra la policía, respondió a un diputado que le pidió su opinión sobre Meneses:
"Sí, es incorruptible. Pero anda con una piedra en cada mano. Con él no se puede hablar". Un hombre de la banda de Villarino le dijo a su jefe; "¿Le queres hacer la boleta al "pardo"? Sé que para en un café de Callao v Sarmiento y se pone en la vidriera. Si vas cualquier noche a eso de las once lo tenes servido". Villarino, a quien no le faltaban ganas, exclamo: "¡Vos estás loco! ¿Y si le errás?". Giugiaro dio la imagen más expresiva. Cuando estaba detenido en Robos y Hurtos, el entonces jefe de esa sección, comisario Elias Escobar, le preguntó si se acordaba de Meneses, "Lo recuerdo -dijo- como una cruz negra que abre los brazos y grita 'no lo maten, no lo maten'". Era su última imagen consciente. Había caído en un tiroteo. Meneses lo cubrió cruzándose ante su brigada con los brazos abiertos. Después el delincuente perdió el conocimiento.
De noche, el hampa resucita y vuelve a vivir en las memorias de Meneses. Pero al despertar, el día se le abre como un bostezo en el horizonte de su ocio, sin delitos que descubrir ni chorros que "encanar". A veces se lo ve merodear por Paraná y Bartolomé Mitre. Cerca de allí, en un edificio moderno, toma el ascensor y sube hasta el despacho de una oficina de peritaje de seguros (a cargo de Héctor Fernández y de Esteban Izzo, ex oficial de su brigada). La oficina, con expedientes y fichas es una verdadera comisaria, en la que solo faltan los calabozos. Un remedo de Robos y Hurtos, donde Meneses recupera el tiempo perdido y sigue cazando delincuentes. Un pretexto para acostarse tarde y dormir la siesta policial. Y para seguir olfateando el hampa en la cuerda floja.
Como el gourmet puesto a régimen que se sirve su magra ración de gula en los platos casi vacíos o el borracho que bebe agua y la colorea con unas gotas de vino. Chorros nunca faltan. Pero Meneses añora a sus antiguos adversarios. Con los que podía medirse en un duelo a su altura. Y ganar o perder, poniendo en juego su vida. "¿Cómo no voy a ser un retraído?", contesta a los que lo interrogan. La disponibilidad fue una "boleta" a traición, que lo dejó en agonía.
Nota de: CARLOS A. VELAZCO
Fuente:
http://www.magicasruinas.com.ar/

jueves, 9 de agosto de 2007

Victoria sobre nuestros bosques nativos

Argentina - Ledesma no desmontará la finca Sauzalito-Yuto, ubicada en Selva de Yungas en Jujuy. La provincia a un paso de su Ordenamiento Territorial.
Luego de cuatro años con alto riesgo de desmonte, y de intensa campaña contra su destrucción, la Selva Pedemontana de Yungas de la finca Sauzalito-Yuto acaba de ser salvada. La empresa Ledesma se comprometió a preservar la zona al comprender que la misma es un área prioritaria de conservación por su importancia biológica. El compromiso de Ledesma quedó plasmado en un Acuerdo firmado por la empresa, Parques Nacionales, Gobierno de la Provincia de Jujuy, Greenpeace y Fundación Vida Silvestre. Por el mismo Acuerdo la provincia de Jujuy se comprometió a realizar en un plazo de 30 días una convocatoria para recibir recomendaciones en torno a su propuesta de Ordenamiento Territorial de los bosques de esa provincia. Este es un logro importantísimo y una victoria de nuestros bosques y nuestro patrimonio natural. No solo se acaba de salvar una zona de gran importancia biológica sino que nuestra campaña nacional por la promulgación de una Ley de Bosques que establezca un claro y consensuado Ordenamiento Territorial, comienza a tomar forma en la provincia de Jujuy. Nuestra campaña para salvar Sauzalito-Yuto comenzó cuando, en diciembre de 2002, el ingenio azucarero Ledesma solicitó al gobierno jujeño un permiso de desmonte para incrementar la superficie de su plantación de caña de azúcar en 1.400 hectáreas en dicha zona. El sitio representa la porción más baja de Selvas Pedemontanas planas, considerado el ecosistema actualmente en mayor riesgo de la Argentina. Además de ser hogar de muchas especies animales y vegetales amenazadas, la importancia de Sauzalito-Yuto reside en que representa un corredor natural entre las Yungas y el Chaco.
Hoy Sauzalito-Yuto está salvado y Jujuy está a punto de ser la primera provincia del país en realizar el Ordenamiento Territorial de sus bosques nativos.
Greenpeace Argentina

martes, 7 de agosto de 2007

El Eternauta

Buenos Aires, Argentina - Una exposición a 30 años de la desaparición de Oesterheld.
La muestra incluye escenografías, gigantografías, documentales y otras obras alusivas, en conmemoración al escritor de “El Eternauta”. Está expuesta hasta el 15 de agosto en la Biblioteca Nacional.
La exposición artística y documental "H.G.O. + El Eternauta", en conmemoración a los 30 años de la desaparición del guionista Héctor Germán Oesterheld y a 50 años de la publicación de la historieta El Eternauta, se puede ver hasta el 15 de agosto en la Biblioteca Nacional.
De gran amplitud en su recorrido, la muestra incluye una escenografía de Julián Howard en el ingreso sobre Las Heras y Agüero, gigantografías instaladas en el predio de La Plaza del Lector y obras alusivas al homenajeado y sus personajes, realizadas por varios artistas y exhibidas en la Galería de la Recoleta.
Se trata de trabajos realizados por los artistas Gabriel Altamirano, Coco Bedoya, Diana Dowek, Ana Eckell, Miguel Angel Foncueva, Carlos Gorriarena, Alfredo Prior, Miguel Repiso (Rep), Hermenegildo Sabat y Marcia Schvartz, entre muchos otros, con la curaduría de Julio Sapolnik.Además, en la sala Leopoldo Marechal se podrá apreciar un amplio recorrido de libros, publicaciones periódicas, fotografías e historietas, mientras que en la sala Guirmaraes Rosa se proyectarán en forma continua documentales sobre Oesterheld, El Eternauta y sus distintas historietas.
Entre los filmes, se destacan "H.G.O.", que reconstruye la vida de Oesterheld, su trayectoria profesional y su evolución ideológica a través de las voces de amigos y familiares, y "Hora cero", con testimonios de Francisco Solano López, Juan Sasturain, Zoppi y familiares del guionista desaparecido durante la última dictadura.
Por otra parte, con motivo de la exposición-homenaje, la Biblioteca Nacional produjo la historieta "El atajo: la batalla de la Biblioteca Nacional", un episodio desconocido de El eternauta.
Se puede visitar la muestra y participar de las actividades hasta el 15 de agosto, de lunes a viernes de 9:00 a 20:30 y los sábados y domingos de 12:00 a 18:30 en Agüero 2502, con entrada libre y gratuita.
HECTOR GERMAN OESTERHELD (1917-1977)
Hijo de Ferdinand Kurt. Se graduó de geólogo. A partir de 1950 comienza a escribir guiones de historietas y relatos de aventuras. Publicó en las revistas “Misterix”, “Hora Cero”, “Frontera”, entre otras. Sus personajes más conocidos son Sargento Kirk, Bull Rocket, Ernie Pike, Sherlock Time y Mort Cinder. Pero es, sin lugar a dudas, El Eternauta su obra maestra, que comenzó a publicarse entre 1957 y 1959, con dibujos de otro maestro: Francisco Solano López.
Posteriormente modifica algunos detalles del guión y los publica en la revista Gente, con dibujos de Alberto Breccia, pero surgen problemas con la editorial y es obligado a terminar la historia en tres entregas.
En la década del setenta aparece la segunda parte en la revista “Skorpio“, otra vez a través de la pluma de Solano López.
Oesterheld fue secuestrado el 27 de abril de 1977; la dictadura lo tuvo en prisiones en los cuarteles de Campo de Mayo y La Tablada. Se cree que fue fusilado en 1978, en algún lugar de la localidad de Mercedes. El y sus cuatro hijas son parte de los 30.000 desaparecidos que dio como saldo la última dictadura.
El Eternauta no es una historieta. El eternauta es una iluminación. Hay momentos en la vida de los grandes artistas en los que su alma condensa el grito del dolor, el valor del héroe y los sueños de un pueblo.
El eternauta es, sin lugar a dudas, un hito de la cultura Argentina, es una obra que, a medida que pasa el tiempo, crece frente a los ojos de las anteriores y nuevas generaciones como lo que es: un puñetazo profético.
El recorrido de las vicisitudes y hazañas de “Juan Salvo” y sus amigos en la lucha desigual pero heroica frente a “los manos”, dibujadas dramática y talentosamente por Solano López son para quien quiera verlo hoy y para quienes lo verán en el futuro con más claridad aún un pedazo doloroso de la historia argentina.
MAS FUERTE QUE EL TERROR
"Llevo dentro un caudal de vida"
Su esposo, el gran escritor Héctor Oesterheld, y sus cuatro hijas desaparecieron durante la dictadura. Con lucidez y valentía Elsa Sánchez sobrevivió a la pérdida y al dolor.
Hombres que salvaron la vida en el océano han narrado que cuando el agotamiento físico consume la última energía, la determinación de rendirse a la violencia de las olas se vive sin agitación, con alivio. Al escuchar a Elsa Sánchez de Oesterheld asoma la analogía. Ella soportó sobre el cuerpo el ímpetu de todos los mares pero, sin embargo, no cedió a la tentación de abandonarse a esa agobiante embestida. Esta mujer menciona las razones de una resistencia descomunal aunque, lo admitirá varias veces, no parece dominarlas del todo. Lo más importante que tuvo se despedazó en menos de dos años, el lapso que le insumió a los hombres de la dictadura militar exterminar a su esposo y a sus cuatro hijas. Se cumplen 30 años del inicio de esa catástrofe íntima que la hundió en la soledad más profunda y en una perplejidad que ella es capaz de sacudir con una indescifrable valentía. Ese valor la impulsa a examinar lo ocurrido para comprender, le abre camino a una lucidez desconcertante, le permite reír con franqueza a cada rato.
Cuando no sabía cómo salir adelante pensó: "Tengo que reírme porque si no me vuelvo loca".
Dice que se esforzó para no sentir rencor y que vivió por sus nietos, que ahora tienen 33 y 31 años. Ella cumplió 82 años. La represión militar arrasó con sus cuatro hijas de entre 18 y 23 años, sus dos yernos y le robó la identidad de dos de sus nietos. Su esposo tenía 58 años cuando desapareció. "No sé cómo hice para aguantar. Llevo dentro un caudal de vida que no sé de dónde viene. Pero para dejar la muerte a un lado tuve que aguantar. Entonces aprendí a no llorar. Aprendí a contener. Y aprendí a disimular".
UNA FAMILIA COMÚN
La historia increíble de una familia común con una vida poco común. Esa es una aproximación a la que tuvieron Elsa y Héctor Germán Oesterheld, extraordinario escritor de historieta a nivel mundial, uno de los intelectuales más lúcidos aniquilados por el régimen de las Fuerzas Armadas. Se conocieron en 1943 en un club del barrio porteño de Núñez, se casaron en 1947. Entre 1952 y 1957 tuvieron cuatro hijas: Estela, Diana, Beatriz y Marina. El año del nacimiento de Marina coincidió con la primera edición de "El Eternauta", la legendaria historieta creada por Oesterheld en su pequeño estudio de un chalecito de dos plantas en Beccar, San Isidro.
En esa época, cuenta Elsa, la vida era complicada pero divertida. Héctor había abandonado su trabajo de geólogo en el Banco de Crédito Argentino, ya escribía para chicos en varias editoriales en las que fue contactando a figuras que hoy son próceres del cómic como Alberto Ongaro, Alberto Breccia y Hugo Pratt. "Venía todo el mundo. Hugo era un apasionado que se sentía muy estimulado por los guiones de Héctor y comía casi todas las noches en casa, donde había un ambiente maravilloso".
La historieta era un género menospreciado, y Elsa misma reconoce que lo subestimaba. "Pero Héctor pensaba que era un vehículo formidable para enseñar de todo a los chicos que las leyeran. Y yo lo escuchaba embobada porque era un adelantado, un hombre de cultura superior que leía ciencia en francés, alemán, inglés e italiano. En casa había una biblioteca loca que le había servido para motivar a los dibujantes con su imaginación inacabable y su humanismo.
Ahora se lo empieza a ver como el gran escritor que ha sido", dice.
Del clima de puertas abiertas de la casa, con ese tránsito de talentos y de una atmósfera de curiosidad estimulante se fueron nutriendo las chicas, que leían febrilmente, pintaban y escribían. La vida política de la familia era por entonces algo no tan presente. "Mi marido era un tipo con ideas socialistas pero jamás se involucró en política. Sí admiraba a Frondizi y era antiperonista". Las chicas iban a un colegio inglés privilegiado en Olivos del que más tarde, debido a los problemas económicos por la falta de pago de derechos de autor, saltarían hacia un establecimiento público. Oesterheld trabajaba todo el día en su casa. "Tenía la costumbre de buscar inspiración o ánimo en el jardín. Entonces se encerraba en su cuarto y empezaba a hacer los guiones. Los vecinos lo miraban paseando por el jardín y debían pensar que vivíamos de rentas. ¡Y no teníamos un peso ni de casualidad! Nuestra vida era a salto de mata".
MARCAS DE ÉPOCA
Estela, que había nacido en 1952, estudiaba artes plásticas y quería seguir filosofía. Diana era 14 meses menor y manifestaba con temperamento una temprana conciencia social. "En una oportunidad vimos a una señora con un bebé que pedía limosna en San Isidro. Y ella se empacó para que lleváramos el bebito a casa porque decía que la señora no lo podía cuidar. El padre, al que idolatraban, les daba cosas para leer a los 12 años que ellas consumían apasionadamente y que para mí estaba mal". Beatriz era la tercera, había nacido en 1955 y quería ser médica. La más chica, Marina, era de 1957.
El cambio a un colegio público, nuevos contactos con personalidades que militaban en política en el marco del clima social ardoroso de los 60 a los 70 fueron sumergiendo a las chicas en la vida política. "Se acercaba el fin del exilio de Perón y las dos mayores se internaron en una nueva vida. Descubrieron el peronismo y Héctor se acercó al peronismo por las chicas entre el 66 y el 67. Pero no fue algo que le pasó a las chicas: le pasó a una inmensa parte de la juventud".
En ese discurrir de las emociones por la politización de la vida familiar aparecieron diferencias. El asesinato de Pedro Eugenio Aramburu el 29 de mayo de 1970 que selló la aparición pública de Montoneros marcó también el primer encontronazo entre Elsa y los suyos. Por entonces también frecuentaba la casa de Beccar Pablo Fernández Long: un joven vecino ex seminarista, hijo del ex rector de la Universidad de Buenos Aires Hilario Fernández Long. Pablo fue militante montonero y según Elsa influyó hondamente en las convicciones políticas de Oesterheld, quien pasaba con él tardes y noches enteras de charla. "Yo no podía entender la justificación política del crimen de Aramburu. Recuerdo que tuve una discusión espantosa con mi marido y Fernández Long por eso. Me daba cuenta de que íbamos por un camino equivocado y presentí el drama".
La voz de Elsa se crispa cuando recuerda la fascinación de sus hijas con el entusiasmo del padre. "Estaban encantadas porque para ellas él empezaba a entender el proceso social y el peronismo.
A mí me veían como una mujer de derecha que no quería comprender lo que ocurría". El 20 de junio de 1973 fue el trágico incidente en Ezeiza donde la ultraderecha peronista emboscó a las formaciones de izquierda partidarias y millares de militantes de superficie quedaron en el medio de un fuego cruzado. "Mis cuatro hijas fueron como pajaritos a lo que pensaban era un nuevo 17 de octubre. Y yo había observado que existían sectores de ultraderecha peligrosísimos en el peronismo".
Con el recrudecimiento de la violencia política todo enfiló al abismo. La fecha trágica fue para Elsa el 1º de mayo de 1974. "Cuando Perón echó de la Plaza de Mayo a los Montoneros vi a las chicas mayores destrozadas. Se desató la peor cacería de la Triple A. Ellas se desilusionaron totalmente de Perón y entonces vino el momento del pase a la clandestinidad, que es algo que no voy a entender ni a perdonar. Los líderes políticos como Firmenich, Galimberti y compañía dejaron de pertenecer al peronismo para ser parte de un grupo que quería tomar el poder a costa de adolescentes y a los que llevaron al asesinato en masa. Mi chica mayor tenía 23 años. La menor 18. Dos de ellas tenían hijos. Y había otros dos en camino".
NOCHE INTERMINABLE
El 24 de marzo de 1976 Elsa tuvo una entrevista para ingresar al Banco de Galicia. Ya para entonces estaba sola en su casa: sus hijas mayores estaban casadas. Las menores y el padre se habían marchado de Beccar en la convicción de que el aparato represivo de los militares los buscaría allí. "Tuve que buscar trabajo porque mi vida había ido al desastre. Cada integrante de mi familia disparó para donde pudo. Beatriz estaba guarecida con Héctor en el Tigre. De Marina no supe más nada y nos comunicábamos por teléfono. Estela vivía con su marido y su hijo en Longchamps. Y Diana, también casada y con un bebé, se había radicado en Tucumán".
Tres meses después del golpe Elsa recibió un llamado de su hija Beatriz para tomar el té. Se encontraron en la confitería del Jockey Club en Martínez. Era el 19 de junio de 1976. "Estuvimos como tres horas charlando. Me anunció que iba a dejar la causa y se pondría a estudiar medicina. Yo volaba de alegría. Era un sábado. El lunes a la mañana cuando iba a trabajar me atajó un muchacho. Me dijo que Beatriz no había llegado a su casa".
El 7 de julio Elsa recibió un mensaje de la comisaría de Virreyes. Debía presentarse allí. Fue con su cuñado y al llegar la recibió el jefe. "Era un día horrible de lluvia. Salió el comisario temblando de nervios y me preguntó si mi hija era una chica muy linda, muy prolija. Le dije que no me hablara más. El comisario me dijo: «Señora, me trajeron cinco cuerpos, fue el Ejército. Dos chicas y tres varones. Me dijeron que los entregara como NN. Pero yo no soporto no avisar a los padres». Me ofreció velarla en casa, pero eso era un peligro. La enterramos en el cementerio de Virreyes. Había policías por todos lados. Ese día tuve la clara comprensión de que enterraría a todas mis hijas".
Ese presentimiento a los veinte días se volvió anuncio: se lo hizo el jefe militar que allanó su casa con ocho hombres buscando a sus familiares. "Ese operativo fue una invasión para mí. Hacía 28 años que vivía allí. Era la mujer del escritor, cuando me veían pasar con las nenas decían «ahí viene Elsita con su majadita», fue una humillación tremenda ante mis vecinos". Abalanzados sobre ella para empezar el interrogatorio, Elsa planteó que no había nadie más allí, que estaba separada de su marido hacía más de un año. "Les dije que no había nada que esconder, que estaban en lo de una familia honorable y pedí que respetaran mi casa".
Su capacidad de defender su dignidad en esas condiciones aún la sorprende. "Fue notable porque no me sacaron ni un papelito. Pero el oficial me preguntó dónde vivían mis padres. Les contesté que en Palermo y les rogué que no fueran allí como habían llegado a mi casa dado que estaban solos, eran muy ancianos y el susto podría matarlos". El oficial, grabado en la memoria de Elsa como un "tipo paquetísimo con una boina muy elegante", accedió a la súplica. "Me dijo: «Quédese tranquila señora, a sus padres no los vamos a molestar. Pero a sus hijas se las vamos a matar a todas»".
Elsa recuerda que le preguntó entonces si tenía hijos y el militar replicó que tenía uno de 13 años. "Me dijo: «Por los nuestros tenemos que matar a los de ustedes». Era impresionante. Tenían injertada la convicción de que éramos un peligro social. Lo que habían alimentado (Italo) Luder y (Carlos) Ruckauf al hablar de aniquilar la subversión".
En julio, Diana fue secuestrada en Tucumán. El hijo de Diana, Fernando, fue recuperado por sus abuelos paternos. Elsa presentó un hábeas corpus en octubre de 1976 en la capital de esa provincia. "Ella estaba embarazada. Sé que no la iban a matar con la criatura adentro. Para aliviar un poco la carga el chico nacía y luego mataban a la madre. Maravilloso. La valentía de las Fuerzas Armadas fue algo maravilloso". No tuvo muchos ni quiere hablar de los pocos detalles del exterminio de los suyos. "No es tanto la muerte lo que me abruma sino lo que pasaron antes de la muerte. Trato de no pensar en detalles porque ahí sí siento que me desequilibro completamente".
De su hija menor, Marina, sólo tenía contactos por teléfono. También ella permanece desaparecida. Cuando fue emboscada al llegar a su casa de Longchamps, el mismo día en que ella misma encontró la muerte, Estela había llevado una carta a su madre. En esa carta le comunicaba que Marina había muerto. Fue el 14 de diciembre de 1977.
EN PIE
Lo último que Elsa supo de su marido fue, también, durante la noche de ese día inclemente. Que también fue el día en que le restituyeron a Martín, el hijo de Estela, a quien crió y educó ella sola.
Martín, el fundamento para estar en pie en semejante intemperie del alma. Lo mismo que Fernando, el hijo de Diana. Los dos la impulsaron a moverse en medio de una soledad corrosiva que la tuvo tres años arrumbada en el silencio. Nadie en la sucursal donde trabajó hasta jubilarse supo una palabra de su historia. "Me lo sacaron todo, pero me quedaron los chicos. Y me prometí no darles una vida triste. Si en algo fui afortunada fue en tener una personalidad fuerte. Tuve una lucidez grande para enfrentar el futuro y nada me quitó la alegría de vivir".
Como su belleza, la fortaleza y hondura conceptual de esta mujer inducen al desconcierto. Alguien que espere encontrar en ella un ser arrasado se irá extrañamente dichoso tras dialogar con ella. Porque no la quebraron. Pese a las mutilaciones sigue en viaje, treinta años después, nombrando su versión del mundo. "No puedo decir que no sentí rencor. Pero luché para no tenerlo. Y ya no puedo sentir odio. Si lo hago, deshago lo que hice. Solamente me podrán entender los que realmente son humanistas".
Fuentes:
http://www.telam.com.ar
http://www.pjbonaerense.org.ar
http://www.lacapital.com.ar

San Cayetano

Protector del Pan y del Trabajo.
San Cayetano nació en Vicenza (Venecia) en el año 1480 en el seno de una familia noble, su padre era el Conde Gaspar de Thiene y su madre María di Porto, su padre fallece cuando sus hijos eran pequeños.
Estudió Teología y Derecho Civil y Canónico en la Universidad de Padua en 1504 y en 1506 se trasladó a Roma para realizar estudios sacerdotales, siendo nombrado secretario privado del Papa Julio II, quien muere en 1513 lo que decide a Cayetano abandonar el cargo y estudiar durante 3 años para ser sacerdote.
Funda en Roma una asociación de clérigos denominada Cofradía del Amor Divino y posteriormente regresa a Vicenza donde ingresa al oratorio de San Jerónimo para trabajar con las personas menos favorecidas, como los pobres y enfermos incurables del hospital. Lo mismo realizó en Venecia a la que se traslada en 1520, donde debido a que era un hombre de fortuna la cual compartía con los pobres, fue considerado fundador del hospital.
Debido al momento histórico que el pueblo cristiano estaba atravesando, como eran la corrupción en el seno de la Iglesia y la posterior aparición del protestantismo y la Reforma, Cayetano se dirige a Roma junto con el Obispo de Teato, Giampietro Caraffa, Bonifacio Colli y Pablo Consiglieri, con quienes funda una orden de clérigos regulares llamada la "Ordo Regularium Theatinorum" o Congregación de los Teatinos (el nombre de padres teatinos que se da a los miembros de esa congregación , viene de Chieti, la teate Marrucinorum de los latinos, uno de los episcopados de Giampietro Caraffa), que tenía como finalidad principal la renovación del clero, la predicación de la sana doctrina, el cuidado de los enfermos y la restauración del uso frecuente de los Sacramentos, siendo aprobada la creación de la orden por Clemente VII.
Luego de mucho esfuerzo y trabajo, Cayetano cae enfermo en el verano de 1547. Los médicos le aconsejan poner un colchón sobre su cama de tablas, el respondió: "Mi salvador murió en la cruz; dejadme pues, morir también sobre un madero".
Murió en Nápoles a la edad de 77 años, el domingo 7 de agosto de 1547.
Fue canonizado en 1671 después que la comisión encargada terminara de examinar rigurosamente los numerosos milagros.

jueves, 2 de agosto de 2007

Norma Jeane Mortensen ...

... era el verdadero nombre de Marilyn Monroe (1 de junio de 1926 - 5 de agosto de 1962). Actriz estadounidense nacida en Los Ángeles (California), que llegó a ser un símbolo sexual de los 50.
Su madre, Gladys Monroe Baker (el segundo apellido Baker lo llevaba en honor de su primera pareja), trabajaba como prostituta. Bautizó a su hija Norma Jean en honor a la actriz del cine mudo Norma Talmadge. Con respecto a su segundo nombre, hay otra teoría según investigación del biógrafo Donald Spoto (autor de Marilyn Monroe. La biografía): "Siempre se ha dicho que el nombre de Norma Jeane (con "e" al final como aparece realmente) procede de Norma Talmadge y Jean Harlow. Pero lo cierto es que Jean Harlow es el seudónimo de Harlean Carpenter, que lo cambió en 1928 (recordemos que Marilyn nació en 1926); así que posiblemente, durante los años 20, los nombres compuestos estaban en el orden del día."
Se sabe casi con certeza que su padre fue un tal Stanley Gifford, que acudía "al trabajo" de Gladys, pero se barajan otros nombres. Se ha llegado a mencionar el nombre de Martin E. Mortensen, inmigrante noruego con quien Gladys también tuvo relaciones sexuales. Marylin fue dada alternativamente en adopción desde las 6 semanas de nacer y hasta los 7 años de edad, cuando su madre se la llevó a una pequeña casa que había comprado; pero un año más tarde Gladys era internada en un psiquiátrico, bajo un diagnóstico de "adiccion sexual". Monroe vivió obsesionada con la idea de haber heredado esta enfermedad, especialmente tras ser internada en varias ocasiones debido a sus crisis de pareja. Durante las crisis psíquicas de su madre, Monroe vivía con el matrimonio Bolender, vecinos de su abuela, un orfanato o con alguna familia adoptiva. Es a la edad de ocho años que es violada por el casero del hogar adoptivo donde vivía, hecho que la traumatizó de por vida.
En noviembre de 1938, a los 12 años, Monroe compartió habitación con Edith Ana Lower, su amiga y tía de su madre adoptiva, a la que quería profundamente. A los 16 años, y según la propia Monroe, animada por esta amiga, con la intención de buscar estabilidad para su vida y no tener que regresar al orfanato, se casa con James E. Dougherty, irlandés de 21 años, empleado de una fabrica de aviones. Monroe se entregó a la tarea de ser una buena ama de casa, hasta que estalló la Segunda Guerra Mundial. Su marido se incorpora a la Marina y es enviado como instructor a la isla Catalina, frente a Los Ángeles. Lo acompaña unos meses, pero después su marido embarca hacia Australia. En 1945 un fotógrafo de la Marina visita la fábrica donde ella trabajaba con su suegra, para hacer un reportaje sobre el trabajo de las mujeres durante la guerra. Monroe es la escogida para salir en las fotos. La revista Yank le propone convertirse en modelo. Seguidamente es contratada por la agencia de modelos Blue Book.
Monroe comenzó su carrera como modelo, representada por Emmeline Snively, quien le aconsejó teñirse el cabello de su rubio oscuro natural a un rubio platinado. En 1945 salió en la portada de más de 30 revistas. Era conocida como "el sueño de los fotógrafos". En julio de ese mismo año, Ben Lyon, jefe de reparto de la 20th Century Fox accede a entrevistarla y queda fascinado. Poco después la contrata por 125 dólares a la semana. Le cambia el nombre por el de Marilyn, como Marilyn Miller, la actriz de éxito del momento. Poco después rueda su primera escena en una película, aunque es eliminada del montaje final.
En 1946 Monroe se divorció de James Dougherty y comienza una relación con el fotógrafo André de Dienes. Poco después éste rompé con ella al pensar que salía con otros hombres y tenia relaciones sexuales.
Joe Schenk le consiguió su segundo papel protagonista en Ladies of the Chorus 1948. Un año después Monroe aceptó posar desnuda para el fotógrafo Tom Kelley, para un calendario que más tarde sería el impulso definitivo para su consagración. John Hyde fue su segundo protector y gracias a él logró un nuevo contrato con la Fox, pero Monroe quedó de nuevo desamparada tras su muerte en 1950. En 1951 participó en la entrega de los Oscar. En 1952 aparece en la portada de la revista Life. En 1953 inmortalizó sus huellas en el cemento de la entrada en Hollywood Boulevard, junto con Jane Russell.
En diciembre de 1953 aparece en la portada del primer número de Playboy, siendo, por lo tanto, la primera chica del mes de la revista, con la famosa fotografía "sueños dorados" gracias a sus medidas de 37-23-36 (94-58-92). Dicha revista le ha dedicado 5 veces su portada, y la última portada fue la correspondiente al mes de diciembre de 2005, la cual tiene información reciente sobre su muerte.
Monroe estuvo relacionada sexualmente con el director Elia Kazan. Se rumora que se casó con el escritor Robert Slatzer. El matrimonio con Slatzer nunca se ha corroborado y no hay evidencia ninguna de tal union. Lo que se cree es que Slatzer es un fanático quien sólo ha usado el nombre de Marilyn Monroe para su propia ventaja. Su matrimonio, en 1954 fue con el famoso ex-jugador de béisbol Joe Di Maggio, celoso y dominante, incapaz de tolerar y comprender las crisis emocionales de Monroe. Nueve meses después se divorcian. En 1954 realizó su famosa actuación para las tropas norteamericanas en Corea.
Aunque Monroe irradiaba sensualidad y ante las cámaras aparecía como una mujer segura, en realidad padecía una inseguridad patológica. Esta inseguridad y sus retrasos y ausencias provocaban grandes pérdidas a los productores, que comenzaban a exasperarse. En 1954 comenzó a estudiar artes escénicas con Lee Strasberg, director de Actor's Studio en Nueva York. En ese mismo año creó Marilyn Monroe Productions junto al fotógrafo Milton Green, para conseguir mayor control sobre sus contratos. Su nueva empresa produjo Bus Stop (1957) y The Prince and the Showgirl (1957), dirigida y coprotagonizada esta última por Laurence Olivier. En 1955 la Fox le interpone una demanda por incumplimiento de contrato, pero en ese mismo año firma un contrato con este estudio, por el cual recibió 8 millones de dólares por 7 películas.
En 1956 Monroe se casó con el dramaturgo Arthur Miller, quien escribió especialmente para Monroe el guión de The Misfits. Esta sería su última película. Todavía casada con Arthur Miller, Monroe se enamoró de Yves Montand, marido de Simone Signoret con quien compartía cartel en El multimillonario. Monroe y Arthur Miller se divorciaron en 1961.
En 1960 Monroe es galardonada con el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia. En 1961 es ingresada en la clínica psiquiátrica Payne de Nueva York por una crisis depresiva. Al año siguiente compró su casa en Santa Mónica, en Los Ángeles. En ese año comienza el rodaje de su última película, la inacabada Something's Got to Give, coprotagonizada por Dean Martin y dirigida por George Cukor. La Fox confiaba en este proyecto para sanear su economía, ya que la empresa amenazaba con la quiebra, debido a los desmesurados gastos que estaba generando la película Cleopatra. No en vano, Monroe había sido durante una década la estrella más rentable de la Fox desde Shirley Temple. Pero Monroe está delicada de salud, con frecuentes sinusitis, bronquitis, y síntomas cada vez más marcados de inseguridad. Sus ausencias hacen que la película se retrase cada vez más, y la Fox no se podía permitir más pérdidas.
En 1962 tuvo lugar en Nueva York la famosa gala por el cumpleaños del presidente John F. Kennedy, en la que Monroe le cantó el "Happy Birthday" (Cumpleaños feliz). Para acudir a esta gala, Monroe se ausentó durante 7 días del rodaje, a pesar de que la Fox le exigió que se quedase para cumplir con su trabajo. En 1962 la Fox rescinde su contrato debido a sus repetidas ausencias y retrasos, despidiéndola del rodaje de Something's Got to Give, que dirigía George Cukor. La Fox intenta completar la película utilizando otra actriz, pero Dean Martin se opone, por lo que a la Fox no le queda más remedio que readmitir a Monroe.En 1962 aparece la última entrevista de Monroe en la revista Life. El 4 de agosto de ese mismo año se había mostrado muy contenta. A las 9 de la noche dio las buenas noches a su criada, Eunice Murray.
A las 10:30 una ambulancia se estacionó cerca del lugar.
Antes de su muerte, según se dice, había vivido un romance con Robert F. Kennedy y John F. Kennedy, cuya repentina decisión de abandonarla podría haberla impulsado a consumir una sobredosis de barbitúricos. Su íntima amiga, Isadora Santander en ese entonces de 26 años, reclama haber leído en una de sus cartas la pérdida que ella sentía al no ver ayuda de parte de nadie de sus amigos ni enfermeros. Aún así opinó para la revista "People" que Marilyn llevó, pese a sus enfermedades, una vida feliz pero llena de complejos abrumadores.
El hecho es que el clan Kennedy nunca aceptó que John y Robert Kennedy se relacionaran con ella, primordialmente por la intervención de J. Edgar Hoover, quien sospechaba que la actriz sostenía peligrosas relaciones con comunistas de la época y que se acrecentaron mientras sostenía su amistad con los Kennedy y manejaba información que podía afectarles gravemente.
Su deceso se cubrió de un halo de misterio. Fue encontrada sin vida por su criada, tendida sobre la cama, con el teléfono descolgado, en su casa el 5 de agosto de 1962 a las 3 y media de la madrugada, a la edad de 36 años. De la ambulancia estacionada desde hacía 5 horas salieron enfermeros que entraron escoltados por personajes del gobierno y fueron los primeros en entrar al departamento. Una asesora del departamento creyó reconocer a Robert Kennedy. El informe policial calificó el suceso como probable suicidio, si bien se han barajado otras posibilidades, incluida la del asesinato. Un testigo afirmó que mientras era retirado el cuerpo de Monroe, uno de los presuntos enfermeros aplicó una inyección entre los pechos de la actriz ya fallecida.
Muchas conjeturas de asesinato han apuntado a la familia Kennedy y a J. Edgar Hoover. La autopsia reveló que el cuerpo de la estrella contenía una cantidad excesiva de barbitúricos como para matar a 15 personas.
Tres días después, Joe Di Maggio celebró el funeral en privado. Lee Strasberg pronunció las siguientes palabras de despedida: "No puedo decir adiós a Marilyn, nunca le gustaba decir adiós, pero adoptando su particular manera de cambiar las cosas para así poder enfrentarse a la realidad, diré "hasta la vista". Porque todos visitaremos algún día el país hacia donde ella ha partido."
Marilyn Monroe, 45º aniversario de su muerte.
Sus restos se encuentran en el Cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Angeles, California.
Filmografía
Something's Got to Give, (inacabada, 1962)
Vidas rebeldes, The Misfits (1961)
El multimillonario, Let's Make Love (1960)
Con faldas y a lo loco, Some Like It Hot (1959)
El príncipe y la corista, The Prince and the Showgirl (1957)
Bus Stop, Bus Stop (1956)
La tentación vive arriba, The seven year itch (1955)
Río sin retorno, River of no return (1954)
Luces de candilejas, There's No Business Like Show Business (1954)
Los caballeros las prefieren rubias, Gentlemen prefer blondes (1953)
Cómo casarse con un millonario, How to marry a millionaire (1953)
Niebla en el alma, Don't Bother to Knock (1952)
Cuatro páginas de la vida, O. Henry's Full House (1952)
Clash by Night (1952)Me siento rejuvenecer, Monkey Business (1952)
No estamos casados, We're Not Married (1952)
Niágara, Niágara (1952)
Home Town Story (1951)
Love Nest (1951)
As Young As You Feel (1951)
Let's Make It Legal (1951)
Right Cross (1950)
The Fireball (1950)
La jungla de asfalto, The asfalt jungle (1950)
Eva al desnudo, All About Eve (1950)
A Ticket to Tomahawk (1950)
Ladies of the Chorus (1949)
Amor en conserva, Love Happy (1949)
Scudda-Hoo! Scudda-Hay! (1948)
Dangerous Years (1947)
The Shocking Miss Pilgrim (1947)